
1.- Acaba de dirigir un ciclo de conferencias sobre Política, Sociedad y Literatura en la Grecia antigua, organizado por el Colegio Libre de Eméritos. En alguna ocasión usted ha afirmado que no hay nada nuevo después de Grecia. ¿Qué le lleva a hacer esa afirmación?
No digo que no haya nada nuevo, sino que en Grecia se encuentra por primera un modo de pensar individualista y libre, así como instituciones ligadas con él, que es probablemente la base principal de toda la cultura occidental. Y que se está extendiendo a todo el globo, con todos los avances, y problemas también, que lleva consigo.
2.- En no pocas ocasiones se ha dicho que existe una reacción general contra las culturas antiguas y una posición antihistórica. ¿Cree que la sociedad actual vive tan inmersa en el momento presente como se dice?
Por lo menos la mentalidad de las personas y gobiernos que se titulan a sí mismo progresistas, desvían cada vez más la mirada del pasado, lo desconocen o bien piensan que es cosa muerta. E insisten todos los días sobre el presente y el futuro, que consideran como algo absolutamente nuevo, como algo que ofrece un cambio y una solución casi automática a nuestros problemas. Esto se ve, por ejemplo, al casi abandono en la enseñanza de la Historia, en la organización de los nuevos museos, en simplificaciones y tergiversaciones diversas.